Todo lo arreglas así, mi amor. Todo. Me miras y con solo ver esa sonrisa de siempre, me has vuelto a ganar. Otra vez...
Esa sonrisa tuya, sí. Esa. Esa sonrisa, que es para mi lo que para un drogadicto su droga. Me inspira una tranquilidad insospechada, unas ganas de volver a verla, una sensación de no poder vivir sin ella, unas ganas de volver a sentir que es mia.
Pero como todo lo bueno, tienes algo malo. Sí, hasta tu lo tienes. Haces que te perdona las mil y una cosas malas que me has hecho, que lo olvide todo, como si una suave y delicada ráfaga de viento se las llevara. Si tú cambiaras después de que yo olvidara sería precioso. Pero no. Sigues con la misma postura con la que te conocí. Porque sabes que con tu sonrisa de cristal, inamovible, fría, cruel, me tienes de nuevo, como la primera vez.
Debería apartarme de ti. De tus malas manías. De tus malas palabras. De tus desprecios. Pero todo mi pensamiento cambia cuando caigo, una y otra vez, en la misma y desgraciada realidad: que te amo, te amo como no he amado a nadie.
Porque, al fin y al cabo, solo deseo despertar para volver a ver tu sonrisa de cristal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Bichitos expresándose :)