La Felicidad. En la vida hay muy pocos momentos de verdadera Felicidad y son tan efímeros que te obligas a ti mismo a aprovecharlos lo máximo posible. Cuando eres feliz (o te sientes así) piensas que ya nada importa, que todo es perfecto, que una cosa mala en ese momento no convendría lo más mínimo. Estás bien contigo mismo y con los que te rodean, y no sabes ver con total objetividad una cosa mala cuando la presencias. No digo que ser feliz sea malo, al contrario, es muy sano y te alegra la vida, pero es que siendo completamente feliz no ves con tanto juicio los hechos. Es bonito sentir esa sensación de que todo está bien y de que todo irá perfecto pero, seamos realistas, esa Felicidad no dura mucho, por lo menos la verdadera y, cuando menos te lo esperes pasará una cosa que te devuelva bruscamente a la fría e inhospita realidad. Y es que la vida no es fácil ni mucho menos. La vida es como un viaje a tierras lejanas en el que no sabes lo que te depara, en el que no sabes si el siguiente paso que des será el último, en el que, a fin de cuentas, te vas dando cuenta de que todo el mundo viene y va pero que solo queda alguien que siempre está ahi: tu mismo. Puede sonar una manera algo fría de ver la vida, pero no por eso no se quiere decir que no se sepa ver las cosas buenas de la ella. En ese viaje que se emprende nada mas nacer te encuentras con diversas cosas dignas de ser admiradas: la confianza con tus amigos, una debilidad hacia algo, tus intereses y gustos, cómo eres en realidad... es muy curioso pararse y ponerse a pensar en las cosas que son tu vida cotidiana pero que son especiales en cierto modo. ¿No te has preguntado alguna vez por qué eres así? ¿Por qué te gusta el color azul y el amarillo no te atrae ni pizca? ¿Por qué te resulta prepotente una persona y que solo por eso ya no te caiga especialmente bien? ¿Por qué nos gusta un tipo de música más que otro?... Son cosas curiosas que podrías (o crees que podrias) responder de una manera sencilla y normal. Pero yo planteo lo siguiente: si me dices que el color amarillo no te gusta porque es muy chillón, yo te pregunto: ¿Y por qué te resulta tan chillón? Y me responderías cualquier cosa a la que yo te volvería a preguntar que por qué. Y así sucesivamente, hasta que te des cuenta de que has caido en un círculo vicioso en el que no sabes cómo has llegado a hablar del sarampión que tuviste de chica si empezamos solo preguntándonos por qué no te gustaba el amarillo, no sé si me explico. Y es que son preguntas tan absurdas que pueden llegar a borrar la Felicidad que habías conseguido por un instante. Hago todo esto para demostrar que la Felicidad es algo que viene y que va, que nunca se queda para ver cómo te desarollas en la vida y en tu entorno. Ser feliz es subjetivo, nunca se podría saber exactamente si eres totalmente feliz ya que algunas veces pensarías: soy feliz, pero si tuviera esto tan bonito lo sería más. Y es que la Felicidad no se basa en querer más para sentirte mejor, sino en saber aprovechar lo que tienes y verlo de una manera que, por poco que sea, te haga feliz y te quite las ganas de desear cosas que en verdad, respecto al concepto de "ser feliz", son superflúas. Si digo "sé feliz", me gusta siempre añadir "de la forma en la que sabes", ya que, como dí a entender antes, cada persona tiene una forma distinta y especial de ver su propia y deseada Felicidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Bichitos expresándose :)